Criar una mascota requiere tiempo, paciencia y dinero. Pese a ser un deseo de muchos niños des de la más tierna infancia juegos como Nintendogs se han hecho cargo de concienciarlos de lo que ser responsable de un animal no es tarea fácil.

Tras diversos juegos cambiando de compañero al que mantener como perros o gatos, se empezaron a introducir criaturas fantásticas para aquellos que desearan cuidar seres de otro mundo. Aún así, el mecanismo de cuidarlas empezó a ser repetitivo, desgastando la experiencia del usuario.

Partiendo de esta base, se abstrajeron los conceptos de tener criaturas bajo nuestro cargo pero se desglosaron en dos tipos de juego: aquellos que seguían enfocados en mimar y cuidar al compañero y aquellos que, con menos preámbulos, permitía cuidarlos a un nivel mucho más simple para centrarse en otro objetivo evitando el laborioso trabajo de cuidarlos. De ahí nace Dragon City.